Paso de los Toros, Uruguay
Que uno sólo tiene que buscarlo y dárselo.
Que nadie establece normas salvo la vida.
Que la vida sin ciertas normas pierde forma.
Que la forma no se pierde con abrirnos.
Que abrirnos no es amar indiscriminadamente.
Que no está prohibido amar.
Que también se puede odiar.
Que el odio y el amor son afectos.
Que la agresión porque sí, hiere mucho.
Que las heridas se cierran.
Que las puertas no deben cerrarse.
Que la mayor puerta es el afecto.
Que los afectos nos definen.
Que definirse no es remar contra la corriente.
Que no cuanto más fuerte se hace el trazo más se dibuja.
Que buscar un equilibrio no implica ser tibio.
Que negar palabras implica abrir distancias.
Que encontrarse es muy hermoso.
Que el sexo forma parte de lo hermoso de la vida.
Que la vida parte del sexo.
Que el "por qué" de los niños tiene un por qué.
Que querer saber de alguien no es sólo curiosidad.
Que para saber todo de todos es curiosidad malsana.
Que nunca está de más agradecer.
Que la autodeterminación no es hacer las cosas solo.
Que nadie quiere estar solo.
Que para no estar solo hay que dar.
Que para dar debimos recibir antes.
Que para que nos den también hay que saber como pedir.
Que saber pedir no es regalarse.
Que regalarse es en definitiva no quererse.
Que para que nos quieran debemos demostrar qué somos.
Que para que alguien sea hay que ayudarlo.
Que ayudar es poder alentar y apoyar.
Que adular no es ayudar.
Que adular es tan pernicioso como dar vuelta la cara.
Que las cosas cara a cara son honestas.
Que nadie es honesto porque no roba.
Que el que roba no es ladrón por placer.
Que cuando no hay placer en las cosas no se está viviendo.
Que para sentir la vida no hay que olvidarse que existe la muerte.
Que se puede estar muerto en vida.
Que se siente con el cuerpo y la mente.
Que con los oídos se escucha.
Que cuesta ser sensible y no herirse.
Que herirse no es desangrarse.
Que para no ser heridos levantamos muros.
Que quien siembra muros no recoge nada.
Que casi todos somos albañiles de muros.
Que sería mejor construir puentes.
Que sobre ellos se va a la otra orilla y también se vuelve.
Que volver no implica retroceder.
Que retroceder también puede ser avanzar.
Que no por mucho avanzar se amanece cerca del sol.
Cómo hacerte saber que nadie
Mario Benedetti
| Reseña biográfica: Poeta, ensayista, dramaturgo, crítico y escritor uruguayo, una de las figuras más relevantes de la literatura uruguaya y latinoamericana del siglo XX. Mario nació en Paso de los Toros el 14 de septiembre de 1920, hijo de Brenno Benedetti y Matilde Farugia, quienes lo bautizaron con cinco nombres, siguiendo sus costumbres italianas. Cuando tenía dos años de edad, la familia se trasladó a Tacuarembó por motivos laborales y dos años más tarde a Montevideo. En 1928 inicia sus estudios primarios en el Colegio Alemán de Montevideo, dejándolo unos años después. En 1934 retoma sus estudios en la Escuela Raumsólica de Logosofía. Su instrucción secundaria la realizó de manera incompleta en 1935, en el Liceo Miranda, para continuar de manera libre, por problemas económicos. Desde los catorce años trabajó en una empresa de repuestos para automóviles. Entre 1938 y 1941 residió en Buenos Aires (Argentina). En 1945, Mario Benedetti integra el equipo de redacción del semanario "Marcha", nombrado director literario en 1954 y donde permaneció hasta 1974. En 1949 es miembro del consejo de redacción de "Número", una de las revistas literarias más destacadas de la época. Años más tarde es nombrado director del Departamento de Literatura Hispanoamericana en la Facultad de Humanidades y Ciencias de la Universidad de la República, en Montevideo. Tras el Golpe de Estado del 27 de junio de 1973, Benedetti renuncia a su cargo en la universidad y se ve obligado a exiliarse, partiendo hacia Buenos Aires (Argentina). Posteriormente viaja a Perú, Cuba y España, pasando casi diez años fuera de su patria. Benedetti regresa a Uruguay en 1983 y es nombrado Miembro del Consejo Editor de la nueva revista "Brecha". A partir de 1986 comienza a recibir innumerables premios y distinciones por sus obras, siendo Mario Benedetti uno de los escritores más universales e insignes que ha dado Latinoamérica, dotado con su acostumbrado estilo sencillo, directo y bello. Fallece el 17 de mayo de 2009 dejando sus pensamientos y sueños en bellos poemas que jamás morirán. | |||
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